CONCLUSIÓN
   

 

Durante el periodo barroco tuvo sus inicios la ópera y la clasificación de los timbres de cada voz. Se clasifican de más agudas a más graves: soprano, alto, contralto, para las mujeres y contratenor, tenor, barítono y bajo  para los hombres con sus variantes. Cada ser humano tiene un timbre de voz diferente y significa el distintivo de su identidad, a veces más que su propio nombre.